El pádel es un deporte muy explosivo, con cambios de ritmo, desplazamientos cortos e intensos y mucho trabajo de brazos, por eso preparar el cuerpo es clave para rendir mejor y evitar lesiones.
Un buen calentamiento de 10 a 15 minutos es suficiente
- Movilidad articular: cuello, hombros, codos, muñecas, cadera, rodillas y tobillos. Esto activa las articulaciones y previene bloqueos.
- Activación cardiovascular: carrera suave, saltos o desplazamientos laterales para subir pulsaciones.
- Trabajo específico de tren inferior: ejercicios de piernas como skipping, zancadas o sentadillas dinámicas, fundamentales en pádel, un deporte que exige muchos cambios de dirección.
- Activación de tren superior: rotaciones de hombros, estiramientos dinámicos y pequeños golpes de muñeca para preparar brazos y antebrazos.
- Golpes suaves con la pala: unos intercambios controlados en la pista ayudan a entrar en ritmo, sentir la pelota y afinar reflejos.